Las quince promesas del Rosario
Las quince promesas tradicionales animan a rezar el Rosario, confiar en la intercesión de María y perseverar en la vida cristiana.
Las quince promesas
Estas promesas se atribuyen tradicionalmente a María a través de santo Domingo y del beato Alano de la Roca. Los resúmenes siguen el orden habitual; la redacción varía entre traducciones.
- Gracias especiales. Quienes rezan fielmente el Rosario reciben ayudas especiales, tradicionalmente llamadas gracias señaladas.
- La protección de María. María promete su protección particular y grandes gracias a quienes lo rezan.
- Fortaleza contra el pecado. El Rosario se describe como una protección contra el infierno, los vicios, el pecado y la herejía.
- Crecimiento en la virtud. Alimenta las buenas obras, obtiene la misericordia de Dios y orienta el corazón hacia los bienes eternos.
- Ayuda para la salvación. Quienes se confían a María mediante el Rosario no se perderán.
- Perseverancia en la gracia. El rezo devoto con meditación de los misterios ofrece ayuda en la adversidad, conversión para los pecadores y perseverancia para los justos. Promete protección frente al castigo de Dios y frente a una muerte sin preparación.
- Los sacramentos antes de morir. Quienes tienen verdadera devoción al Rosario reciben los sacramentos de la Iglesia antes de morir.
- Luz y gracia. Quienes lo rezan fielmente reciben la luz de Dios y abundantes gracias en vida y en la muerte, participando de los méritos de los santos.
- Liberación del purgatorio. María promete liberar del purgatorio a quienes tienen devoción al Rosario.
- Gloria en el cielo. Sus hijos fieles reciben gran gloria en el cielo.
- Ayuda en las peticiones. La tradición promete que las peticiones dirigidas a María mediante el Rosario serán concedidas.
- Ayuda para quienes lo difunden. Quienes difunden esta devoción reciben la ayuda de María en sus necesidades.
- Intercesión del cielo. Quienes promueven el Rosario cuentan con la intercesión de toda la corte celestial durante su vida y en la hora de la muerte.
- Hijos de María. Quienes lo rezan son hijos amados de María y forman parte de la familia de su Hijo, Jesús.
- Un signo de salvación. La devoción al Rosario se describe como un signo de predestinación a la vida eterna.
Cómo comprender las promesas
Estas promesas pertenecen a la tradición devocional. Su atribución histórica no es un artículo de fe. El Catecismo, en el n.º 67, explica que las revelaciones privadas ayudan a vivir la fe sin añadir nada a la Revelación cumplida en Cristo.
Se leen como una invitación a la conversión, la perseverancia y los sacramentos. Las peticiones se confían a la voluntad de Dios; la oración no garantiza una vida sin sufrimiento ni hace depender la salvación de contar oraciones.
Reza con la guía del Rosario, contemplando cada misterio al pasar de cuenta en cuenta.