Jesús carga con la Cruz

En el cuarto misterio doloroso del Rosario contemplamos a Jesús cargando con la Cruz. Jesús es conducido hacia el Calvario y Simón de Cirene es obligado a llevar su Cruz. La paciencia es un fruto espiritual de esta decena. También podemos ofrecer esta decena por quien soporta un sufrimiento o una responsabilidad que se ha vuelto difícil de llevar.

Arte sacro: La Cruz a Cuestas

Escritura

Marcos 15:21-22

Obligaron a uno que pasaba por allí, que venía del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Lo llevaron al lugar llamado Gólgota, que significa: “Lugar de la Calavera”.

Fruto espiritual: paciencia

Camino del Calvario

Jesús sale hacia el lugar de la Crucifixión llevando su Cruz. Los Evangelios también cuentan que Simón de Cirene es obligado a cargar con ella, y Lucas recoge las palabras de Jesús a las mujeres que lloran por él. Este cuarto misterio doloroso sigue al Señor por el camino donde su misión salvadora lo lleva a sufrir públicamente y a soportar el agotamiento.

Los relatos del Evangelio son el fundamento de nuestra meditación. El Vía Crucis ofrece una devoción relacionada con este camino, aunque algunos de sus detalles conocidos pertenecen a la tradición y no a un relato explícito del Evangelio. La ayuda de Simón sí está recogida en la Escritura y podemos contemplarla durante la decena.

El fruto de la paciencia

La paciencia es una perseverancia fiel sostenida por el amor. Una enfermedad larga o una responsabilidad pueden ponerla a prueba, sobre todo cuando apenas hay posibilidad de descansar. El camino al Calvario nos ayuda a pedir fuerzas en esa dificultad, recordando el agotamiento de Jesús y la ayuda de Simón.

Simón nos recuerda que las cargas pueden compartirse. Quien cuida de otra persona y apenas ha descansado quizá necesite que alguien lo releve durante una hora. Un vecino que afronta el duelo en soledad puede agradecer compañía. Estas necesidades pueden pasar inadvertidas hasta que preguntamos, y nos dan personas concretas que recordar en la oración.

Aceptar una cruz no significa permanecer en una situación de abuso ni rechazar los cuidados necesarios. La llamada de Cristo a amar con fidelidad incluye el respeto a la dignidad humana y la seguridad. Cuando el sufrimiento puede aliviarse, buscar ayuda puede ser un acto responsable y valiente. Pedimos sabiduría para distinguir entre un deber que exige perseverancia y un daño que debe afrontarse y prevenirse.

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Fuentes