La Agonía de Jesús en el Huerto
La Agonía de Jesús en el Huerto es el primer misterio doloroso del Rosario. En Getsemaní, Jesús ora al Padre ante la proximidad de su Pasión. Expresa su angustia y acepta libremente la voluntad del Padre.

Escritura
Mateo 26:36-39
Luego Jesús fue con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí mientras voy allá a orar”. Se llevó con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentir una tristeza y una angustia muy grandes. Entonces les dijo: “Siento en mi alma una tristeza de muerte. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo”. Jesús se adelantó un poco, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y oró diciendo: “Padre mío, si es posible, líbrame de este sufrimiento; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.
Fruto espiritual: dolor por el pecado
Jesús ora en Getsemaní
Después de la Última Cena, Jesús va con sus discípulos a Getsemaní. Les pide que permanezcan cerca y velen mientras él ora. El Evangelio nos deja ver su tristeza y angustia ante la proximidad de la Pasión. Jesús presenta ese sufrimiento al Padre y acepta libremente su voluntad.
El primer misterio doloroso se relata en Mateo 26,36–46, Marcos 14,32–42 y Lucas 22,39–46. En su oración, Jesús pide que pase de él el cáliz y acepta la voluntad del Padre. El pasaje completo también recoge las palabras que dirige a los discípulos cuando los encuentra dormidos.
El fruto del dolor por el pecado
La contrición es el dolor sincero por el pecado, acompañado del propósito de volver a Dios. En esta decena reconocemos el mal que hemos hecho y pedimos perdón. La oración de Cristo en el huerto sitúa nuestro arrepentimiento ante el amor con el que acepta su Pasión.
La contrición nos lleva hacia la confesión sacramental. Si hemos dañado a alguien, también nos mueve a buscar la reconciliación y reparar el daño. Nuestra propia necesidad de perdón puede ayudarnos a ser pacientes con las faltas de los demás. Pedimos un corazón capaz de decir la verdad con caridad y de acoger el arrepentimiento de otra persona sin crueldad ni orgullo.
Llevar la angustia a la oración
En Getsemaní podemos presentar las preocupaciones que nos cuesta expresar. Quien espera un diagnóstico quizá apenas pueda hablar de otra cosa, o prefiera guardar silencio. Lo recordamos en esta decena y oramos por quienes lo acompañarán. En el huerto, Cristo presenta al Padre su propia angustia.