La Coronación de María

La Coronación de María es el quinto misterio glorioso del Rosario. Contemplamos a la Madre de Jesús honrada en el cielo como Reina, participando de la gloria de su Hijo e intercediendo por su Iglesia. Su realeza depende enteramente de Cristo.

Arte sacro: La Coronación de María

Escritura

Apocalipsis 12:1

Se vio una gran señal en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.

Fruto espiritual: felicidad eterna

María participa de la gloria de su Hijo

La Coronación de María es el quinto misterio glorioso. Contemplamos a la Madre de Jesús honrada en el cielo como Reina, participando de la gloria de su Hijo. Su realeza depende enteramente de Cristo, Rey y Redentor. Sigue siendo su sierva fiel y la madre que intercede por los miembros de su Iglesia.

Los Evangelios no narran una ceremonia de coronación de María. Este misterio expresa la enseñanza de la Iglesia sobre su gloria celestial y su realeza. La mujer vestida de sol en Apocalipsis 12 es una imagen de significado amplio, que incluye al pueblo de Dios y a la Iglesia; la tradición católica también ve a María en ella. El pasaje acompaña la contemplación de su gloria, sin ser la descripción de una ceremonia presenciada por el autor.

El fruto de la felicidad eterna

El fruto tradicional de esta decena es la felicidad eterna. Pedimos la gracia de perseverar en la fe y alcanzar la plenitud de la vida con Dios. El cielo cumple el anhelo de amar y ser amados sin las heridas del pecado. Presentamos a Dios nuestro deseo de esa vida, junto con las personas con quienes esperamos compartirla.

Concluir el Rosario glorioso

Los misterios gloriosos terminan con María participando de la victoria de su Hijo. En la Salve, rezada habitualmente al concluir el Rosario, pedimos a María que nos muestre a Jesús después de nuestro destierro. Después del Rosario reúne la secuencia completa de oraciones finales.

Fuentes