La Anunciación
La Anunciación es el primer misterio gozoso del Rosario. Gabriel anuncia que María será la madre de Jesús, concebido por obra del Espíritu Santo. María acepta libremente la voluntad de Dios.

Escritura
Lucas 1:26-27
En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen comprometida a casarse con un hombre que se llamaba José, de la casa de David. La virgen se llamaba María.
Fruto espiritual: humildad
María recibe la palabra de Dios
La Anunciación es el primer misterio gozoso. Lucas comienza nombrando un lugar y una persona: Nazaret y María. El ángel le trae un mensaje que cambiará su vida: el Hijo de Dios se hará hombre, concebido por obra del Espíritu Santo, y ella está llamada a ser su madre.
Lucas 1,26–38 recoge el saludo de Gabriel, la pregunta de María y su consentimiento. Su respuesta es libre y llena de fe. El Catecismo, en los párrafos 484–494, sitúa este encuentro en el misterio de la Encarnación y contempla la obediencia de la fe de María.
El fruto de la humildad
María recibe la promesa del ángel como un don de Dios. Escucha, pregunta cómo sucederá y se entrega a su voluntad. Su consentimiento nos ayuda a meditar cuando una responsabilidad llega de forma inesperada o nos cuesta aceptar una corrección. Pedimos la humildad necesaria para escuchar.
Lucas no dice que María recibiera una explicación detallada de todo lo que le esperaba. Ella confía en Dios y acepta ser la madre de Jesús, aunque todavía desconoce mucho de lo que esa llamada supondrá.