Señal de la Cruz

La Señal de la Cruz comienza y termina la oración en el nombre de la Trinidad. En el gesto latino habitual, tocamos la frente, el pecho, el hombro izquierdo y el derecho. Las palabras profesan la fe en la Trinidad; el gesto recuerda la Cruz salvadora de Jesús.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

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En latín

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

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Cómo hacer la Señal de la Cruz

En el gesto habitual de los católicos latinos, tocamos con la mano derecha la frente, el pecho, el hombro izquierdo y el derecho, mientras nombramos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Terminamos con el Amén.

Los católicos orientales suelen tocar primero el hombro derecho y pueden colocar los dedos de otra manera. Estas formas tradicionales expresan la misma fe trinitaria. Al rezar con una comunidad, seguimos su práctica con respeto. Quien no puede hacer el movimiento completo puede rezar las palabras; la movilidad limitada no impide la oración.

La Trinidad y la Cruz

Las palabras nombran al único Dios en tres Personas. Jesús envía a sus discípulos a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28,19). Al comenzar así la oración, recordamos nuestro Bautismo y nos ponemos en la presencia de Dios. El Catecismo explica esta costumbre en §2157.

El gesto recuerda la Cruz en la que Jesús dio su vida por nosotros. Une la profesión de fe a un acto corporal, tanto en el culto como en la oración personal. Al comenzar el Rosario, precede al Credo y a las oraciones de las cuentas iniciales. Tertuliano ya describe a los cristianos trazando una cruz en la frente durante sus actividades cotidianas en De Corona, capítulo 3. Su testimonio se refiere a esa señal pequeña; el gesto más amplio se desarrolló después.

Al comenzar y terminar el Rosario

Con el crucifijo en la mano, hacemos la Señal de la Cruz y rezamos el Credo de los Apóstoles. La guía del Rosario presenta la secuencia completa. Al terminar las oraciones finales, volvemos a hacer la señal; no tiene una cuenta propia dentro de la decena.

También es habitual antes de comer o comenzar otras oraciones. Al entrar en una iglesia, muchos católicos la hacen con agua bendita, recordando el Bautismo.

Fuentes