Las Bodas de Caná

Las Bodas de Caná son el segundo misterio luminoso del Rosario. Cuando se acaba el vino, María presenta la necesidad a Jesús y dice a los sirvientes que hagan lo que él diga. Jesús convierte el agua en vino y revela su gloria.

Arte sacro: Las Bodas de Caná

Escritura

Juan 2:1-5

Al tercer día, hubo una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba allí. También Jesús fue invitado, con sus discípulos, a la boda. Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le dijo: “Mujer, ¿qué tiene que ver eso contigo y conmigo? Todavía no ha llegado mi hora”. Su madre dijo a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”.

Fruto espiritual: a Jesús por María

María advierte una necesidad

Jesús, su madre y sus discípulos asisten a una boda en Caná. Cuando se acaba el vino, María presenta la necesidad a su Hijo. Después indica a los sirvientes que sigan su palabra. Jesús les manda llenar de agua las tinajas de piedra, y el agua se convierte en vino.

Juan 2,1–11 relata cómo los sirvientes llenan las tinajas por indicación de Jesús y llevan lo que sacan al encargado del banquete. Juan llama a este hecho el primero de los signos de Jesús: revela su gloria y sus discípulos creen en él.

A Jesús por María

El fruto que suele asociarse a esta decena es la confianza en la intercesión de María. Su cuidado nos dirige hacia Cristo. Advierte lo que falta, habla con él y pide a los sirvientes que lo escuchen. Podemos presentarle las necesidades de nuestra familia y pedir su oración, confiando en que su amor permanece plenamente unido a su Hijo.

Muchas personas ofrecen este misterio por los matrimonios. Tanto las parejas que se preparan para casarse como las que llevan muchos años casadas tienen preocupaciones que llevar ante Dios. Esta decena puede incluir la oración por un matrimonio concreto, especialmente si la enfermedad o las tensiones en la relación han dificultado la vida en común.

Escuchar y responder

Juan señala que el encargado del banquete no sabía de dónde venía el vino, pero sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Su participación en este signo puede orientar una oración de agradecimiento por quienes sostienen una familia o comunidad con su servicio cotidiano.

Fuentes