El Rosario en Adviento
El Adviento prepara para la Navidad y el retorno de Cristo en gloria. Se pueden rezar los misterios gozosos los domingos de Adviento, en lugar de los misterios gloriosos habituales. Los días entre semana conservan la distribución habitual, con adaptaciones para celebraciones concretas. La Anunciación y la Visitación recuerdan la preparación de María para el nacimiento de Jesús.
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Esperar la venida de Cristo
El Adviento prepara a la Iglesia para la Navidad y dirige nuestra atención al retorno de Cristo en gloria. Comprende cuatro domingos, aunque su número de días varía. Comienza con las primeras vísperas del primer domingo de Adviento y termina antes de las primeras vísperas de Navidad. Después comienza el tiempo de Navidad.
Las lecturas de la Misa recuerdan las promesas de Dios y nos llaman a prepararnos para la venida del Señor. En esta espera contemplamos a María, que recibe la palabra de Dios y lleva a su Hijo en el seno. Su respuesta en la Anunciación da al Rosario un lugar propio en estas semanas.
El calendario litúrgico indica las fechas del año elegido. La corona de Adviento suele acompañar la oración en casa. Algunas familias se reúnen junto a ella para leer el Evangelio o rezar una decena.
¿Qué misterios se rezan en Adviento?
Los domingos de Adviento, se pueden rezar los misterios gozosos en lugar de los misterios gloriosos habituales. La costumbre local puede ser distinta. Los días entre semana siguen la distribución habitual: gozosos los lunes y sábados, dolorosos los martes y viernes, gloriosos los miércoles y luminosos los jueves. Para la Inmaculada Concepción se sugieren los misterios gozosos en la fecha en que se celebra.
Esta adaptación de los domingos es una costumbre devocional, no una obligación de la Iglesia. El Rosario de hoy muestra la sugerencia del tiempo y explica la distribución semanal. En un Rosario parroquial o familiar, se sigue el grupo de misterios elegido por quien dirige.
Los misterios gozosos empiezan con la Anunciación y la Visitación y continúan con el Nacimiento de Jesús, la Presentación en el Templo y el Niño perdido y hallado en el Templo. Algunos de estos acontecimientos son posteriores al nacimiento de Cristo. Rezarlos en Adviento permite contemplar su nacimiento e infancia junto con la preparación de María para recibirlo.
María recibe y lleva la promesa de Dios
En la Anunciación, Lucas recoge la pregunta de María a Gabriel y su consentimiento para ser la madre de Jesús. Este misterio puede acompañar la oración ante una decisión difícil o una responsabilidad inesperada.
En la Visitación, María va a ver a Isabel, y en su encuentro reconocen con alegría la obra de Dios. Este misterio puede acompañar la oración por alguien que está solo y agradecería una visita.
El Ángelus en Adviento
El Ángelus recuerda la Anunciación y la Encarnación. Se reza a sus horas habituales, aparte del Rosario, o cuando se reúne la familia. Sus breves versículos ayudan a recordar el consentimiento de María y al Verbo hecho carne.
Del Adviento a la Navidad
Al llegar la Navidad, la Iglesia sigue celebrando la Encarnación durante el tiempo de Navidad. También se pueden rezar los misterios gozosos en sus domingos. El Nacimiento de Jesús es el tercer misterio gozoso, seguido de la Presentación y el Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.