Oración a san Miguel Arcángel

La Oración a san Miguel Arcángel pide al arcángel que nos defienda del mal por el poder de Dios. Los católicos pueden rezar esta breve invocación tradicional después del Rosario o en otro momento. Es una devoción opcional y no tiene una cuenta propia asignada en el Rosario.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

En latín

Sancte Míchael Archángele, defénde nos in proélio;
contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium.
Imperet illi Deus, súpplices deprecámur;
tuque, Princeps milítiæ cæléstis,
Sátanam aliósque spíritus malígnos,
qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo,
divína virtúte, in inférnum detrúde. Amen.

En esta página

La ayuda de san Miguel

La Oración a san Miguel Arcángel pide al arcángel que nos defienda del mal por el poder de Dios. Daniel 12,1 presenta a Miguel como protector del pueblo de Dios y Apocalipsis 12,7–9 lo muestra al frente de los ángeles en la lucha contra el dragón. La oración recoge esa imagen bíblica en una breve petición de protección.

Los ángeles son criaturas que sirven a Dios y actúan por su poder. El Catecismo describe su servicio en los números 329–336. Al pedir a san Miguel que nos defienda, nos confiamos al cuidado de Dios y pedimos ayuda para permanecer fieles a Cristo.

La forma breve se asocia al papa León XIII y a las oraciones que antiguamente se rezaban después de la misa rezada. San Juan Pablo II recordó esta tradición en su intervención del Regina Caeli del 24 de abril de 1994 y animó a pedir ayuda en la lucha espiritual. Es una adición opcional después de la conclusión habitual del Rosario.

Al terminar el Rosario

En septiembre de 2018, el papa Francisco invitó a concluir el Rosario diario durante octubre con Bajo tu amparo y la Oración a san Miguel Arcángel. La invitación respondía a un momento concreto de la vida de la Iglesia. Fue una petición para aquel octubre, no una norma permanente del Rosario.

Puedes rezar esta invocación después de la oración final habitual y terminar con la Señal de la Cruz. No tiene una cuenta adicional asignada. Al rezar con una parroquia o una familia, sigue la secuencia común. Después del Rosario explica otras conclusiones habituales.

La forma breve

El texto que se ofrece aquí es la oración breve tradicional. Es distinto de las oraciones más largas asociadas a san Miguel y de los ritos formales de exorcismo de la Iglesia.

Fuentes