Oración Final
La oración final del Rosario
Oremos.
Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos, a quienes meditamos estos misterios del Santo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos, a quienes meditamos estos misterios del Santo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Historia y significado
Esta oración suele llamarse oración final o colecta del Rosario. También se usa como colecta en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Su petición central es sencilla: que la meditación de los misterios de Cristo transforme nuestra manera de vivir.